Seguro para coches autónomos

 

En el último lustro, la industria del motor ha mutado más que en los 50 años anteriores: carsharing, coches híbridos, eléctricos… y lo que está aún por llegar como los vehículos autónomos. Las nuevas maneras de moverse suponen una revolución para marcas y conductores. No son los únicos sobre los que cae esta lluvia de novedades. Los cambios que han llegado, llegan y llegarán son un gran reto para los seguros de Coche.

El sector ha dejado clara la dirección hacia la que se dirige con metas alcanzadas, anuncios optimistas y previsiones positivas. Eso sí, no se trata de un escenario en el que reina la perfecta armonía. Las preguntas se agolpan sobre la mesa y muchas giran en torno a los vehículos autnomos: ¿Cómo será su seguro de Coche? ¿Cuánto costará? ¿Qué pasará en caso de accidente? ¿De quién será la responsabilidad? Las compañías de seguros comienzan a dar sus primeros pasos para prepararse de cara a esta inminente realidad.

El papel de las aseguradoras

 

Los autónomos que están por llegar hacen temblar uno de los pilares esenciales del seguro de Coche: los siniestros. El sector vaticina que, dentro de una década, la mayor parte de los vehículos que circulen por las carreteras serán de este tipo y, por lo tanto, el número de accidentes se reducirá drásticamente. Incluso los hay que se plantean una hipotética desaparición de los siniestros y, al mismo tiempo, la permanencia de algunos riesgos y la aparición de otros nuevos.

Las compañías tendrán ante sí el reto de asegurar coches más fiables, más caros y más usados, pero también de proteger hechos más difíciles de medir que los actuales. Con este panorama, algunas empresas han empezado a mover ficha intentando asociarse con algunos de los nuevos jugadores que están surgiendo. El objetivo pasa por entrar en nuevos nichos del mercado de la automoción aunque lo cierto es que algunos contratos todavía no son rentables, por lo que se basan en decisiones estratégicas.

Teniendo en cuenta la adaptación a la que están obligadas, los expertos del sector recomiendan a las compañías de seguros una serie de pasos que consisten en:

  • Big data y análisis: ayudan a gestionar con eficacia la información que genera un coche autónomo.
  • Creación de infraestructuras y modelos de riesgo individual: facilitan la adaptación de las mejoras tecnológicas de los vehículos.
  • Alianzas con socios estratégicos: fabricantes de vehículos, la industria de software, la de comunicación y las administraciones públicas, entre otros.
  • Rediseñar el modelo de negocio actual: pasar de asegurar una gran multitud de riesgos pequeños para proteger un reducido número de peligros inmensos.

A esto hay que añadir la posibilidad de lanzar nuevos productos relacionados con elementos propios de los coches autónomos como, por ejemplo, seguros de responsabilidad para las marcas automovilísticas, para los fabricantes de hardware o de software, entre otros.

¿Cómo será el seguro de un coche autónomo?

Seguro para coches autónomosLa llegada de los coches autónomos no provocará la desaparición de los seguros. Según los datos publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT), se espera que los accidentes se reduzcan, aproximadamente, en un 90% porque ese es el porcentaje de siniestros causados por el ser humano. A pesar de este dato tan positivo, el riesgo siempre existirá.

Teniendo en cuenta esto, todo apunta a que los seguros serán más sencillos y podría limitarse únicamente a cubrir la responsabilidad civil. A esto habría que añadir nuevos servicios como las revisiones de los vehículos o mejoras en coberturas ya existentes como la asistencia en viaje, que podría eliminar las limitaciones kilométricas que algunas compañías tienen para remolcar del coche.

Todas estas suposiciones han tomado forma real en Reino Unido, donde ya existen seguros para coches autónomos. Son productos que cubren una serie de daños y fallos en determinadas circunstancias. Una de estas coberturas, por ejemplo, prevé los fallos que se pueden producir si el propietario no actualiza el software cuando se lo notifican. Otra de ellas incluye los problemas que causaría la desconexión del sistema de navegación debido a un fallo del satélite, a un hackeo o al mal funcionamiento del sistema operativo.

La responsabilidad

Una de las preguntas más claras es sobre la responsabilidad en caso de accidente: ¿de quién será? Si el conductor no maneja el coche porque éste es autónomo, esta atribución implica una situación legal compleja y genera más dudas: ¿Es culpa del fabricante, del software o de los sensores? ¿Es el dueño el responsable? Las cuestiones tienen, casi, tintes filosóficos. Lo que aún no poseen es una respuesta clara.

Las aseguradoras tienen ante sí un desafío, pero hay tiempo porque no es inmediato. No en vano, multitud de informes, entre los que destaca el de Forbes, anuncian que dentro de 20 años sólo un tercio de los coches en circulación será autónomo. Eso sí, las previsiones no evitan que las compañías de seguros empiecen a prepararse para un futuro diferente al actual.

Muchas de ellas se han puesto manos a la obra para evaluar qué soluciones y productos pueden llegar de la mano de los coches autónomos. El problema es que la tecnología ha corrido más que la legislación y existe un vacío que complica, un poco más, las cosas. Una parte del sector cree que deberían ser las autoridades las que decidan qué papel jugarán a la hora de delimitar las responsabilidades. Otra, sin embargo, entiende que deberán lidiar con el fabricante y no con el conductor.

El punto de vista legal

Esta laguna acerca de la definición de las responsabilidades ha generado un debate moral sobre los coches autónomos que puede aclararse, en parte, poniendo el foco en las diferencias entre estos dos conceptos desde el punto de vista legal. La primera señala quién ha comenzado el accidente y la segunda se refiere a quién asume los gastos ocasionados por el incidente.

En el caso de los coches autónomos habría tres posibilidades: el ocupante, el fabricante y el desarrollador del software. Y es aquí donde surgen las discrepancias. Si el coche es completamente autónomo, el ocupante no podría asumir la responsabilidad y sería necesario aclarar si es un problema de fabricación o de algoritmo. Un proceso que se antoja largo y complejo. Por ello, hay voces que sugieren que lo más conveniente es que sea el fabricante del vehículo el que asuma plenas responsabilidades. Es la postura que, por ejemplo, adoptarán Mercedes y Volvo llegado el momento.

A pesar de esto, por mucho que sean las marcas las que asumieran esa parte, no significa que el ocupante siempre quedará liberado de la culpa. La razón es simple: la probabilidad de que el accidente esté causado por un descuido humano, como no actualizar el software, es más alta que la provocada por problemas técnicos.

Los nuevos riesgos

La llegada de los coches autónomos supondrá la apertura de un mundo de posibilidades, pero también de peligros. Sobre todo para las aseguradoras que se situarán frente a un nuevo catálogo de riesgos que cambiarán los parámetros de las pólizas.

Teniendo en cuenta que uno de los frentes en los que trabajan los fabricantes de coches autónomos es la máxima seguridad para lograr que su fiabilidad sea máxima, los seguros serán más económicos porque se supone que habrá menos riesgos. De momento, todo lo que rodea a este tipo de vehículos se basa en conjeturas e hipótesis y muchas preguntas aún no tienen respuesta, pero todo apunta a que los riesgos se multiplicarán.

Cuando un conductor se pone al volante toma multitud de decisiones rápidas ante los posibles imprevistos que surgen en su camino como, por ejemplo, un bache, un animal en mitad de la calzada o un peatón que cruza de forma indebida. El peligro se disparará cuando sea el coche el que tenga el control sobre estas acciones. Son elementos ajenos al igual que la climatología adversa o una mala señalización, pero no son los únicos. Otros riesgos son los derivados del propio funcionamiento del vehículo. Será, por ejemplo, el caso de un pinchazo o un fallo en el sistema eléctrico.

Los coches autónomos modificarán los riesgos de los accidentes a través de su tecnología y de las situaciones nuevas que tendrán lugar cuando se popularicen. Por ello, las compañías de seguros tendrán que valorar los nuevos peligros y ofrecer nuevas pólizas para asegurar estos vehículos.

El precio

Las previsiones apuntan a productos más económicos que los actuales ya que el nivel de riesgo que cubrirán las aseguradoras será menor. La consultora PwC, en uno de sus informes ‘De Novo Fintech Review’, advirtió que si la llegada de los coches autónomos reduce la siniestralidad, esto repercutirá directamente sobre la prima de riesgo. No en vano es uno de los factores que las compañías emplean para fijar el precio de sus productos. En consecuencia, la anual bajaría.

Muchos se plantean la manera de poner precio a un tipo de coches con una tecnología tan novedosa que, de momento, apenas se ha visto en España. Tomando como referencia Estados Unidos, el seguro de un Tesla oscila entre los 1.500 y los 3.000 euros anuales en función de las coberturas elegidas. Un precio que ha sido revisado al alza ya que, por ahora, hay más siniestralidad de la esperada. Además hay que tener en cuenta que el coste de reparación de elementos como las baterías o los sensores para la conducción autónoma es muy alto.

Finalmente, si este tipo de vehículos son tan efectivos como los fabricantes prometen, también respetarán escrupulosamente la señalización y las normas de las carreteras. Por lo tanto tendría repercusión en el bolsillo de los conductores… y en las arcas públicas.

Los nuevos actores

Por si todo esto fuera poco, las aseguradoras tendrán que tener en cuenta a los nuevos actores que llegarán de la mano de los coches autónomos porque ellos también necesitarán protección en el escenario que se está dibujando. Hasta ahora, el acento se ha situado sobre la fiabilidad, las infraestructuras y la ciberseguridad.

Fiabilidad

Uno de los elementos que abre posibilidades para las compañías de seguros es el equipo del coche. En el caso de los autónomos, el nivel de sofisticación crece y, en consecuencia, su precio es mayor. Por lo tanto, un fallo en cualquiera de las partes que forman el equipo como el software, la memoria o los algoritmos de la inteligencia artificial, mermaría la confianza en este tipo de vehículos. Algo que se compensaría con la protección de un seguro.

Infraestructuras tecnológicas

El funcionamiento de los coches autónomos requiere una serie de equipos y servicios albergados en la nube. Una infraestructura tecnológica que es susceptible de proteger y asegurar.

Ciberseguridad

Muchos ven el coche autónomo como un gran ordenador conectado a diferentes redes, las aseguradoras tienen una gran oportunidad de negocio en protegerlos ante cualquier hackeo: ciberdelitos, uso indebido de la información o ransomware (un programa dañino que restringe el acceso a determinadas partes o archivos del sistema infectado y sólo deja volver a llegar a ellas pagando un rescate), entre otros. El sector habla de una cifra que podría moverse por este concepto: 12 millones de dólares. Un número que podría crecer exponencialmente si se trata de seguridad en flotas enteras.

Comparar seguros de Coche

Hasta que los coches autónomos sean una realidad en las carreteras españolas, las compañías tienen tiempo de ir preparándose para la llegada paulatina de estas tecnologías y sus efectos. Y es que, por el momento, los únicos vehículos que se pueden cubrir son los de combustión interna, híbridos o eléctricos. Encontrar la póliza que mejor se ajuste a las necesidades de cada conductor es más sencillo con el comparador de seguros de coche de . Una herramienta útil con la que, en pocos minutos, se puede obtener una comparativa en tiempo real entre más de 20 aseguradoras con toda la información posible.

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